Es la primera pregunta que se hace cualquier odontólogo cuando empieza a pensar en abrir su propia clínica: ¿cuánto dinero necesito tener yo antes de pedir el préstamo?
La respuesta depende de varios factores, pero hay rangos reales que puedes conocer antes de hablar con ningún banco. Y conocerlos cambia todo: te evita perder el tiempo con proyectos inviables, te ayuda a planificar con antelación y te permite llegar a la negociación bancaria en posición de fuerza — sabiendo exactamente hasta dónde puedes llegar y en qué condiciones.
Primero, cuánto cuesta realmente abrir una clínica dental
Antes de hablar de capital propio hay que tener claro el coste total del proyecto. Es el número del que parte todo lo demás, y es donde más se equivocan los dentistas que hacen el cálculo por su cuenta.
En España, en 2026, los rangos habituales son:
Clínica generalista pequeña (1-2 sillones): entre 80.000€ y 120.000€ Clínica generalista mediana (3-4 sillones): entre 130.000€ y 200.000€ Clínica especializada o con equipamiento avanzado: desde 200.000€ en adelante
Estos números incluyen obra, equipamiento, licencias, primera dotación de material y capital circulante para los primeros meses. Lo que no incluyen es el fondo de maniobra personal — los meses que tardas en alcanzar el punto de equilibrio y durante los que tienes que seguir pagando alquiler, nóminas y suministros aunque la clínica todavía no sea rentable.
El error más habitual es subestimar el coste total quedándose solo con el presupuesto de obra. Una reforma bien hecha, el equipamiento dental, las licencias sanitarias, los honorarios técnicos y la primera dotación de material pueden sumar fácilmente entre un 20% y un 30% más de lo que aparece en el primer presupuesto de construcción. Planificar con el número real desde el principio evita sustos a mitad del proceso.
La regla del 20-30%
Los bancos, como norma general, no financian el 100% de un proyecto. Exigen que el promotor aporte entre un 20% y un 30% del coste total como capital propio. Es su forma de asegurarse de que tienes algo que perder — y de que confías en tu propio proyecto lo suficiente como para comprometer tu propio dinero.
Traducido a números concretos:
- Clínica de 100.000€ → necesitas entre 20.000€ y 30.000€ propios
- Clínica de 150.000€ → entre 30.000€ y 45.000€
- Clínica de 200.000€ → entre 40.000€ y 60.000€
Esto es el mínimo para que la conversación empiece. No garantiza la aprobación, pero sin ese colchón, el banco directamente no entra — independientemente de lo bueno que sea el proyecto o de lo solvente que seas en términos de ingresos.
El porcentaje exacto varía según la entidad, el importe total de la operación y el perfil del solicitante. Hay bancos que en perfiles sólidos bajan al 15%, y otros que en proyectos de mayor riesgo exigen hasta el 35%. Por eso conocer tu perfil financiero real antes de sentarte a negociar es tan importante: te permite saber con qué margen cuentas y a qué entidades tiene más sentido acudir primero.e la conversación empiece. No garantiza la aprobación, pero sin ese colchón, el banco directamente no entra.
Qué cuenta como capital propio
No todo el dinero que tienes cuenta igual ante el banco. Lo que sí cuenta sin problema:
- Ahorros en cuenta corriente o depósito acreditados con extractos bancarios
- Liquidez procedente de la venta de activos debidamente documentada
- Aportaciones de socios o inversores formalizadas con contrato
Lo que el banco mira con más cautela o directamente no acepta:
- Préstamos de familiares sin documentar ni formalizar
- Dinero en efectivo sin justificación clara del origen
- Fondos de inversión con alta volatilidad o iliquidez a corto plazo
La transparencia es clave. Si el origen del capital no está claro o no está documentado, el banco lo penaliza aunque el importe sea suficiente. En algunos casos puede retrasar la aprobación semanas enteras mientras piden justificantes adicionales. En otros, es directamente un motivo de rechazo.
Preparar la documentación del capital propio con antelación — extractos, contratos de venta, acuerdos de aportación — es uno de los pasos que más acelera el proceso de financiación y que menos gente hace antes de la primera reunión con el banco.penaliza aunque el importe sea suficiente.
El error más frecuente: confundir capital con liquidez total
Muchos dentistas llegan al banco con los ahorros justos para cubrir el 20% — y no han calculado que también necesitan recursos para cubrir otros frentes igual de importantes.
Fondo de maniobra: para pagar nóminas, alquiler y suministros mientras la clínica no es rentable. Lo habitual es tener entre 3 y 6 meses de gastos fijos cubiertos fuera del préstamo. Una clínica con 3 empleados y un alquiler de 2.000€ mensuales puede necesitar entre 20.000€ y 35.000€ solo en fondo de maniobra operativo.
Imprevistos de obra: entre un 10% y un 15% del presupuesto de construcción. Las obras en locales sanitarios tienen particularidades técnicas — ventilación, instalaciones de gases, requisitos de la licencia de apertura — que generan desviaciones casi siempre. Quien no las presupuesta, las acaba pagando de su bolsillo en el peor momento.
Gastos de apertura no financiables: honorarios de arquitecto, tasas municipales, seguros, registro sanitario, material inicial, señalización, página web, primeras campañas de captación. Son partidas pequeñas individualmente, pero sumadas pueden suponer entre 8.000€ y 15.000€ que no entran en el préstamo.
Si destinas todos tus ahorros al capital propio del préstamo, llegas al día de apertura sin oxígeno financiero. Ese es uno de los principales motivos de cierre en el primer año — no la falta de pacientes, sino la falta de liquidez para aguantar los primeros meses mientras la clínica coge velocidad.
¿Cuánto puedes invertir exactamente tú?
Calcula tu Techo de Inversión con datos reales antes de hablar con ningún banco. Sabemos exactamente cuánto capital propio necesitas y cómo estructurarlo para que el banco diga sí.
Calcular mi Techo de Inversión →Cómo saber exactamente cuánto necesitas tú
La pregunta no es genérica. El capital que necesitas depende de tu situación financiera concreta: tus ingresos actuales, tus deudas existentes, tu patrimonio, el modelo de clínica que quieres abrir y la zona donde quieres abrirla.
Dos dentistas con el mismo sueldo pueden tener techos de inversión muy distintos si uno tiene hipoteca y el otro no, o si uno tiene ahorros líquidos y el otro los tiene en un plan de pensiones. El número que importa no es el genérico — es el tuyo.
En The Cherry Health calculamos tu Techo de Inversión antes de que des ningún paso: cuánto puedes pedir al banco, cuánto debes tener ahorrado, qué estructura de capital es la óptima para tu perfil y en qué condiciones tienes más probabilidades de conseguir la financiación. No es una estimación orientativa — es un análisis basado en datos reales de más de 70 clínicas financiadas, con el respaldo de un track record que los bancos ya conocen.
Preguntas frecuentes
Dudas habituales sobre capital propio e inversión para abrir una clínica dental.